Y pensar que todos creyeron que moriría de hambre... Sin embargo, fue la sed que lo mato todo. No hay desesperación alguna que la de esperar que llueva, o al menos sentir esas pequeñas gotas, en un desierto donde alguna vez hubo algo. Nunca quise verlo así, simplemente pensé que al menos ese poco de esperanza serviría de algo. Que daría yo por un poco mas de agua, solo un ultimo trago, el ultimo trago amargo, les juro que me largo después de terminar de envenenarme.
Prefiero morir envenenada ante aquel trago amargo que morir de espera. Si, la espera que dará fin a todo lo que tenia, o que quizás quise tener... la irionia de mejor buscarlo a esperar que llegue. Pero siempre fueron mis pensamientos los que jugaron conmigo, quienes nunca quisieron enseñarme lo que realmente era. Sin embargo, me llevaron a un desierto de ilusiones. Donde tanto tiempo me mantuvieron encerrada, bajo esa curva que tanto me gusta. No se puede negar el placer que ante aquellos juegos sentimos... o tal vez sentí.
Aun sigo en espera de aquel trago amargo... nadie sabe. Pensé en largarme después de eso, pero tal desierto me echo a un lado, no tuve mas remedio que irme. Y entre unos pasos suaves y finos fui cayendo entre mis propios cuentos. Que pagina por pagina se fueron desprendiendo.
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